¿A quién dirigió San Lucas su Evangelio? ¿Están los cuatro Evangelios escritos del mismo modo? En este vídeo vamos a adentrarnos en algunos aspectos apasionantes del Evangelio según San Lucas.

Si realizamos un estudio comparativo entre el discurso de la montaña que aparece en el Evangelio según San Mateo (Mt 5 hasta Mt 7) y en el de San Lucas (Lc 6, 20 - 49), nos daremos cuenta de que San Lucas no incluye apenas referencias al Antiguo Testamento.

Si tomamos el pasaje del hombre que construyó la casa sobre roca, veremos que la fabrica de un modo diferente en cada texto. San Mateo (Mt 7, 24) dice que la puso directamente sobre la roca, mientras que San Lucas (Lc 6, 48) indica que cavó e hizo cimientos. En aquella época, en Palestina y en Grecia se construían las casas de manera diferente. En Grecia, se cavaba y hacían cimientos; en Palestina no.

En los hechos de los Apóstoles (Hch 18, 18), Lucas dice que San Pablo se afeitó la cabeza porque había hecho unos votos. Sin embargo, el Antiguo Testamento indica que quien hiciese un voto no podía cortar su cabello mientras durase su promesa (Nm 6, 1 – 21). Quizás, el mismo Lucas no conociese de memoria las leyes del Antiguo Testamento.

En la tierra donde vivió Jesús, las personas no judías eran consideradas paganas, se les llamaba gentiles. San Lucas parece especialmente interesado en demostrar que los paganos y extranjeros pueden convivir perfectamente con los judíos (Lc 7, 3). Además, no incluye los textos humillantes para los paganos, tal y como hacen San Marcos y San Mateo (Mc 7, 24 – 30; Mt 15, 21 – 28).

En los Hechos de los Apóstoles, San Lucas pone mucho empeño en testimoniar que Dios emplea todos los medios para garantizar la evangelización de los paganos manteniendo su identidad propia. Pedro y Pablo son sorprendidos por Dios (Hch 9, 10 y Hch 10, 15) y convertidos en apóstoles de los paganos, a quienes bautizan sin otro requisito que la fe (Hch 11, 17 y Hch 15, 10ss).

Con el cántico de Simeón (Lc 2, 30 – 32) y después del Pentecostés (Hch 3, 25), San Lucas relata que la salvación por medio de Jesús es para todas las naciones y que todo el mundo es necesario en el plan de Dios, judíos y no judíos.

Con todo lo que venimos diciendo, nos damos cuenta de que, probablemente, San Lucas dirigió su redacción del Evangelio a una comunidad de personas en la que fundamentalmente había paganos, quizás conviviendo con algunos judíos en comunidades mixtas. En su versión del Evangelio, no hace falta conocer todas las leyes del Antiguo Testamento para poder llegar a Dios, sino que es Jesús mismo quien nos conduce hasta Él.

Vamos ahora a reflexionar sobre la situación en que se encontraba esa comunidad de personas.

En las bienaventuranzas del Evangelio según San Lucas, no hay pobres ‘de espíritu’ ni perseguidos ‘por causa de la justicia’. Hay pobres y perseguidos, a secas (Lc 6, 20ss). Además, están escritas en segunda persona (Vosotros), de manera que no se presentan como una teoría o ideal, sino que es un texto dirigido personalmente a quien lo lea. Eso nos hace pensar, ¿estarían pasándolo mal?

San Lucas invita a no tener miedo a los que matan el cuerpo (Lc 12, 4) y a confesar a Cristo delante de los hombres y los tribunales (Lc 12, 8ss). Tal vez, Lucas insiste tanto porque se trataba de una comunidad de personas perseguidas, a merced de los poderosos del mundo. Llama la atención que sólo San Lucas escribe “no temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino” (Lc 12, 32), que es un texto escrito con mucha ternura.

Por tanto, los creyentes para los que escribe San Lucas viven en la paradoja de que les faltan las seguridades humanas pero tienen la seguridad total de que Dios les ama y confían en la Providencia.

Ningún otro evangelista remarca tanto el elogio de los pobres (Lc 21, 1 – 4) y el peligro de la riqueza que puede conducir a la insensibilidad (Lc 16, 19ss). San Lucas no presenta a Jesús adorado por los reyes magos (Mt 2, 1 – 2), sino por los pastores pobres (Lc 2, 8ss). Para San Lucas, que Dios revele su plan a los sencillos y pobres es un motivo de alegría.

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