El cuarto capítulo de la exhortación Amoris Laetitia es muy largo y está dedicado al amor en el matrimonio. Por su dimensión lo dividiremos en varios vídeos.

El capítulo comienza indicando que lo dicho en los capítulos anteriores no es suficiente para hablar de la Buena Noticia del matrimonio y la familia si no nos detenemos en el amor, una palabra que se ha desfigurado en muchas ocasiones. El primer apartado desgrana, frase por frase, el Himno de la Caridad escrito por San Pablo en su primera carta a los Corintios. El papa Francisco lo hace así debido a la importancia de cultivar este himno en la vida diaria de los esposos y los hijos.

1. El amor es paciente.

Esto se relaciona con aquello que se dice en el Antiguo Testamento de que Dios es ‘lento a la ira’. No debemos dejarnos llevar por los impulsos y hay que evitar agredir a otros, lo que no significa dejar que nos maltraten, nos peguen o nos usen como objetos. Tiene que ver con que si nos colocamos en el centro del universo, todo nos impacienta e irrita. Es preciso reconocer la valía de los demás, aunque nos molesten o no sean todo lo que esperábamos de ellos.

2. Es servicial.

Esta frase está relacionada con la anterior. La paciencia que comentábamos no es pasiva, tiene que reflejarse en un servicio hacia los demás. El amor no puede ser solo un sentimiento, los cristianos debemos entenderlo también como ‘hacer el bien’.

3. El amor no tiene envidia.

En el amor no hay espacio para sentirse mal porque otros estén bien. El amor nos hace salir de nosotros y la envidia nos encierra en el individualismo. Hemos de amar a los demás y mirarlos con los ojos de Dios, aceptando en el interior que puedan disfrutar de un buen momento. Por lo mismo, el amor nos empuja a rechazar la injusticia de que algunos tengan demasiado y otros no tengan nada. Eso no es envidia, sino deseos de equidad.

4. No hace alarde, no es arrogante.

Aprender a amar significa no hablar demasiado de sí mismo y saber situarse en cada lugar y momento, sin pretender ser el centro. Además, no podemos creernos más que los demás. Esto último es muy importante en la familia, porque para poder comprender, disculpar o servir a los demás de corazón, es indispensable sanar el orgullo y cultivar la humildad.

5. No obra con dureza.

Ser amable no es algo que un cristiano pueda elegir o rechazar, es un requisito obligatorio. Para encontrarse con el otro no podemos ser pesimistas y destacar errores y defectos ajenos. El amor amable genera vínculos, cultiva lazos, crea nuevas redes de integración… Francisco pone como ejemplo algunas palabras de Jesús, para que las pongamos en práctica en la familia.

6. No busca su propio interés.

En este mundo nuestro el individualismo ha roto el equilibrio entre el amor a sí mismo y el amor a los demás. El papa Francisco nos recuerda unas palabras de Santo Tomás de Aquino: ‘pertenece más a la caridad querer amar que querer ser amado’. Ese amor debe ir más allá de la justicia, hasta el punto de dar la vida por los demás.

7. No se irrita.

Es bueno indignarse ante la injusticia, pero es negativo si la irritación nos coloca a la defensiva ante los demás. Dice Francisco que una cosa es sentir la fuerza de la agresividad y otra es consentirla. Nunca hay que terminar el día sin hacer las paces en la familia, para lo cual no es necesario ponerse de rodillas. Basta con una caricia, una palabra discreta. “Si tenemos que luchar contra un mal, hagámoslo, pero siempre digamos ‘no’ a la violencia interior”.

8. No lleva cuentas del mal.

Tal vez se trate de la frase más importante, porque hace referencia al perdón. Ese perdón intenta comprender la debilidad ajena. Es muy difícil ponerlo en práctica cuando los medios de comunicación y las empresas nos empujan a buscar más y más culpas y a imaginar más y más maldad, a suponer todo tipo de malas intenciones, etc… Así, solo conseguimos arraigar el rencor en nosotros. Para conseguir perdonar hace falta un gran espíritu de sacrificio, y antes de saber hacerlo tenemos que haber pasado por la experiencia liberadora de comprendernos y perdonarnos a nosotros mismos.

9. No se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.

Es un veneno alegrarse ante las injusticias que se cometen en los demás, nos caigan mejor o peor. Tenemos que vivir con alegría cuando hacemos un bien a los demás o vemos que al otro le va bien en la vida.

10. Todo lo disculpa.

Esta frase se parece mucho a la que hablaba del perdón, pero no es igual. Aquí, San Pablo hace referencia al uso de la lengua, a saber guardar silencio sobre lo malo que pueda haber en los demás. Hemos de procurar contener nuestra lengua para no lanzar condenas duras e implacables, porque el amor cuida la imagen de los demás, incluso la de los enemigos. Nunca, repetimos, nunca, debemos olvidar esta exigencia del amor, tampoco en la familia. Hay que aceptar que todos somos una combinación de luces y sombras, incluidos nosotros mismos.

11. Todo lo cree.

No está hablando sobre la fe, sino de la confianza. En el amor es imprescindible no sospechar constantemente del otro, de si nos miente o no; tampoco debemos controlar a la otra persona. Hemos de confiar, dejar en libertad y renunciar a controlarlo todo, a poseer o a dominar.

12. Todo lo espera.

Cultivar la paciencia que decíamos antes significa también saber esperar. Si una persona está en el error, tenemos que tener la firme convicción de que puede cambiar. Y, además, esta frase no se limita a la vida terrena, va más allá. El amor hace presente la esperanza en todo su sentido y nos permite ver a los demás con una mirada sobrenatural, con la esperanza de que alcanzaremos esa plenitud aunque a día de hoy no sea visible.

13. Todo lo soporta.

Nos dice Francisco que esto viene a significar que sobrelleva con espíritu positivo todas las contrariedades. Esto es saber mantenerse firme en medio de un ambiente hostil, manifestar una opción por el bien que nada puede derribar. El ‘odio por odio’ solo se alimenta a sí mismo, hace falta valentía y coraje para romper la cadena. Y, por eso, en la vida familiar hace falta cultivar la fuerza del amor, que no se deja dominar por el rencor, el desprecio hacia las personas, el deseo de lastimar o de cobrarse algo.

El resto del capítulo se reparte en tres apartados más, que veremos en detalle en los próximos vídeos.

¿Quieres más vídeos?

Echa un vistazo a otros vídeos del módulo "Amoris laetitia".

Ir al vídeo Amoris Laetitia, 9

Amoris Laetitia, 9

capítulo 9.

Ir al vídeo Amoris Laetitia, 8

Amoris Laetitia, 8

capítulo 8.

Ir al vídeo Amoris Laetitia, 7

Amoris Laetitia, 7

capítulo 7.

Ir al vídeo Amoris Laetitia, 6

Amoris Laetitia, 6

capítulo 6.

Ir al vídeo Amoris Laetitia, 5

Amoris Laetitia, 5

capítulo 5.

Ir al vídeo Amoris Laetitia, 4 (II)

Amoris Laetitia, 4 (II)

capítulo 4 (II).

Ir al vídeo Amoris Laetitia, 3

Amoris Laetitia, 3

capítulo 3.

Ir al vídeo Amoris laetitia, 2

Amoris laetitia, 2

capítulo 2.

Ir al vídeo Amoris laetitia, 1

Amoris laetitia, 1

capítulo 1.

Ir al vídeo Amoris laetitia, 0

Amoris laetitia, 0

introducción.

¿Y ahora qué?

Si te gusta este vídeo o alguno de los otros que ponemos a tu disposición, contrátanos o descárgate un libro para que Cinco Panes pueda seguir existiendo.